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miércoles, 20 de mayo de 2015
Información.
Últimamente no subo casi nada al blog, apenas tengo tiempo e inspiración para dejar aquí unas palabras de las cuales podáis disfrutar.
También he estado pensando mucho en mi blog, en lo que significa para mi y como está estructurado. Creo que me gusta, aunque lo tengo un poco amontonado espero que también os guste a vosotros porque sois importantes para este blog. Bueno, quería deciros que tengo muchos apartados en el blog pero nunca me quedo contenta con lo que hago, siempre aspiro a más y siempre quiero adoptar más posturas con mi blog.
Así que ahora voy a abrir otra etiqueta, donde reseñaré libros que me he leído con anterioridad o que me estoy leyendo ahora. Seguramente se parezca a otros blogs literarios que hagan reseñas, pero por uno más no creo que pase nada. Lamentablemente esto lo quiero hacer para desestresarme tras haber leído un libro y no tener con quién compartir todo lo que he sentido, así que ahora mi blog será el medio perfecto para esto.
Muchas gracias a todos lo que me seguís y apoyáis, intentaré estar más activa a partir de ahora.
Un saludo, Sam.
jueves, 7 de mayo de 2015
Océanos.
Los recuerdos vagan por la mente del pensante como barcos navegan por las aguas bravas del océano. Sin temor, sin duda, naufragan en lo mas profundo del corazón.
Miles de regalos ocultan en su interior, sin embargo, solo el más habían buceador podrá encontrarlos y solo puede ser uno, un tesoro no puede ser encontrado dos veces.
Luchas contra las potentes mareas para no estrellarte contra el bello arrecife lleno de corales, tan letales como hermosos coloridos llevan.
El aire se escapa de tus pulmones, las burbujas suben tus gritos a la superficie como pequeños mensajes de humo. Pero ya es tarde, el agua entró y el tesoro junto a tu corazón quedó varado en el fondo del mar, esperando.
Los rayos del sol no alcanzan la superficie de la cubierta, no logran calentar la piel que muerta vive por si sola. Por fin el corazón late, late porque debe mover las aguas que lo inundan.
Así crea otra nueva canción, bajo el océano y las olas, yace el amor que espera dormido, a su rescatador.
domingo, 5 de abril de 2015
Relato: Dolor.
¿Dolor? Tú no sabes lo que es el dolor.
Dolor es cuando ves que las cosas cambian o existen. Antes las pasabas por alto, creyendo que eran imaginaciones tuyas. Pero no, es peor de esta manera.
Cuando te das cuenta de que un amigo te daña, cuando alguien te cambia. Primero te lo niegas, luego te enfadas, seguramente lloras y al final asumes la triste realidad de lo que te rodea.
Oh, pero claro. Una vez lo sabes y lo sientes ya no importa. Tonterías, diría la otra persona. Claro, son tonterías, cosas de mentes fantasiosas que temen quedarse solas o cambiar en un mundo lleno de cambios.
¿Tan malo es? No, no lo es. Pero pocos entienden como se siente y vive esto. Como pasas de ser adolescente a adulto de golpe. Como te exigen cosas y te esfuerzas por conseguirlas para que nadie te lo agradezca.
Echas de menos las noches en vela, las conversaciones largas que temías acabar por si luego te perdías algo. Entonces te das cuenta de que ya se ha perdido y cuando lo intentas solucionar, ¿qué consigues?
Una tontería, una tontería que contenía parte de ti y que ya no volverá aunque lo intentes.
Y es que cuando un espejo de rompe aparecen muchos más, pero no nos engañemos, un espejo corta siempre.
jueves, 2 de abril de 2015
Relato: Eclipse.
Y la Luna no se daba cuenta que cuanto más alumbraba por la noche más humanos salían de sus casas.
El Sol, celoso, un día decidió atraparla entre sus brazos para que sus humanos salieran solo por las mañanas cuando gobernaba.
Y entonces se dieron cuenta que los eclipses atraían más gente. Les miraban fijamente y hablaban de ellos como si de verdad existieran.
Ahora ambos cuerpos del firmamento se encuentran para que su humanos les alaben por su unión y no por sus celos, sin ser conscientes de que todo empezó por ellos.
jueves, 26 de marzo de 2015
Relato: Tocado y Hundido.
¿Sabes ese sentimiento de que nada puede irte peor? ¿De que tus sueños no se cumplen por más tiempo que pase?
Todos pasamos esa etapa en la que creemos que somos nosotros los que vamos contra el mundo, en la que creemos que somos inigualables y que algo mejor estará por llegar el día de mañana. Pero cuando ese mañana llega y tus sueños se ven hechos añicos cambias, tu mentalidad cambia y todo se tuerce hasta que no puede volver a ponerse recto.
El odio que sientes hacia ti mismo y tu futuro te corrompe y luego te destruye, poco a poco, hasta que no te queda nada de felicidad ni de sentido. Al final te cansas, dejas de luchar y de vivir. Al final mueres por dentro mientras pones tu sonrisa a merced de cualquiera sin importar las condiciones.
Cada lágrima es un pedazo roto de ti mismo, un cristal de tu corazón que no volverá a tu cuerpo ni alma por mucho que intentes retenerlos. A veces, llorar ayuda más que decir que ya se verá en el futuro.
Lo peor de todo es ver gente feliz a tu alrededor y vivir esa falsa felicidad que para otros puede durar días y para ti no más que un segundo de tu tiempo. En ese segundo tu corazón aun responde ante los estímulos, pero luego se marchita de nuevo.
De pequeños creamos un futuro idealizado, algo que nunca llegará para muchos. Cuando el tiempo pasa te das cuenta de que puedes ser todo los adjetivos positivos que te digan y aun así estar en esa situación de desesperanza, de falsa felicidad y dicha. Los minutos deciden si tu vida cambia pero tampoco quieres hacer nada por cambiarla porque tú no tienes la culpa, nadie la tiene en realidad, nadie te va a culpar de no ser lo suficiente atractivo, extrovertido o divertido, nadie tendrá en cuenta tu edad y cuando empezaste a madurar, nadie te tendrá como algo más de lo que tu quieres ser en su vida, porque al final eres tu quien decide lo que quieres hacer.
El problema de muchos es que el futuro no les brinda la suficiente confianza para avanzar por sendas difíciles y se quedan en una más corta, más llana y, aparentemente, más sencilla que traería su felicidad.
Al final solo quedas tú, tu cuerpo y alma, tus ganas de superación y lucha. Al final el único que puede creer en que puedes ser lo que deseaste de pequeño es el mismo que lee esto y, si se empeña, podrá conseguirlo.
Relato: Espina.
¿Sabéis esa sensación de clavarte una astilla minúscula en el dedo y saber que existe pero no la puedes ver? La tocas, la rozas, la arañas y sigue existiendo. Pero no te la quitas, en cambio te gusta la sensación de pasar el dedo por encima y el dolor que causa.
Hay muchas cosas que pueden ser esta diminuta espina y todos la hemos soportado alguna vez. ¿O no habéis tenido una amistad, un amor, un familiar o similar que molesta pero cuanto más hondo esta mas te gusta que te duela?
Tal vez suena un poco drástico, tal vez no os dais cuenta como tal que es una espina y que debe ser sacado, que molesta pero gusta. Asimismo, duele pero es aguantable y agradable tenerla.
Pero toda espina desaparece un día y aunque aprietes la zona ya no hay sensación que te recuerde que ha existido.
Es así como realmente se superan las cosas. Son pequeñas astillitas que hay en nuestro interior y que un día, sin más, paran de hacernos daño aunque la hayamos tocado durante mucho y nos hayamos acostumbrado al dolor. Solo el tiempo hace que desaparezca y es algo normal y que nunca se para.
Las astillas desaparecen de nosotros, dejan de molestar y solo quedan los recuerdos que para bien o para mal seguiremos recordando.
Relato: Deseos.
Imaginad un árbol de los deseos, un gran árbol que concede cosas que se pueden obtener por uno mismo.
Ahora imaginad a un niño pequeño que pide al árbol un amigo, entonces las ramas bajan y le rodean para no estar solo. Viene una niña y pide comida, rápidamente un fruto cae para alimentarla. Un tercer niño pide agua haciendo que el tronco se abra y la savia cae para saciar su sed.
Un árbol que concede deseos puros, sin maldad, sin preocuparse por si él mismo se hace daño moviendo sus ramas o rompiendo su tronco. Un árbol que piensa en los demás, uno que existe en el corazón de todo ser humano pero que no siempre germina.
Ahora sólo tenéis que imaginar un deseo que pueda concederse y explicarme la manera en la que este árbol tan peculiar os lo da sin más.
¿Qué pedís y cómo os lo da?
martes, 28 de octubre de 2014
Relato: Luz.
Recordaba haber oído la lluvia caer toda la noche, golpear contra el cristal y hacer vibrar los cimientos de mi casa como si miles de espíritus recorrieran el tejado en una profesión interminable.
Los sonidos se desvanecieron según el sueño fue apoderándose de mi sentido de la consciencia y, entonces, nada. Todo desapareció a mi alrededor engulléndolo una oscuridad que parecía que jamás iba a acabar. Los miedos se hicieron presentes, la lucha contra mis temores creció en el interior de mi alma. Vagaba por túneles oscuros llenos de agua sucia que me asqueaba, solo quería salir de allí, pero mis ojos eran ciegos ante ese panorama y solo el sentido del tacto a través de las paredes me pudo guiar hasta por fin ver una luz.
Era pequeña y dorada al principio, lucía en intervalos al fondo y, sin pensar, corrí todo lo que mis piernas pudieron con el agua. Tal era mi ansia de llegar a la luz que no me di cuenta que al final del túnel había un precipicio y, mientras caía sin remedio y sin voz para gritar, veía la luz que seguía en el centro de mi mundo brillando como una estrella fija en el cielo.
Cerré los ojos y me abandoné a mi suerte. Una caricia del frío aire me hizo abrirlos de nuevo y me vi tumbada en una húmeda hierba de color verde oscuro. Veía el cielo azul con un sol tan enorme y brillante que me pude cegar si no fuera porque aparté la mirada y me puse en pie poco a poco.
Recordaba haber caído desde lo alto, pero ahora con los pies en la tierra empezaba a andar y descubrir mundo. No me gustó, solo podía dar unos pocos pasos por ese mundo finito y volver a ver el precipicio.
Me senté en el suelo cogiendo mis rodillas y las voces ocultas en mi interior me susurraron con voz envolvente que era mi final, que la oscuridad me envolvía como la sombra permanente en el día soleado. Mis lágrimas no llegaban al suelo porque se consumían a causa del calor. Me di cuenta de que seguía ciega, que no podía ver la realidad de mi mundo y, sin darme tiempo a reaccionar, la tierra se abrió y me dejó caer sin hacer ruido, sin daño alguno mientras esa estrella fija desaparecía de mi vista de nuevo.
Abrí lo ojos alarmada, seguía en mi cama pero ya no se oía lluvia ni viento, los espíritus se habían ido a otras casas y yo, fijándome en el exterior, sonreí.
Vi como el sol se abría paso por el horizonte, dejando los colores oscuros atrás, robando a las estrellas su luz para hacerse notar.
Recordé en silencio la vieja enseñanza de mi abuela, la dulce melodía de su voz que me llenaba de calor y me envolvía como una manta.
"Por difícil y oscura que parezca la noche, siempre saldrá el sol para ti"
martes, 9 de septiembre de 2014
Relato: El mundo de mis sueños.
Y me encerré en mi cuarto tras un día más en mi vida. Todos eran iguales, las personas no cambiaban, los lugares tenían ese aspecto estático que empezaba a odiar con toda mi alma.
Daba igual el desorden aparente; las zapatillas y mochila en el suelo, la chaqueta en el respaldo de mi silla... Era mío, era mi lugar, donde yo misma había decidido quedarme, vivir, crecer interiormente sin preocuparme por el ruido exterior.
Sin pensarlo apago a luz y dejo que la oscuridad lo envuelve todo... Y aparecen, pequeños puntos en el techo, estrellas que me pusieron cuando era pequeña y que siguen allí, tras tantos años y cambios. Me tumbo en la cama y las miro, una a una y luego en conjunto. Hago con mi dedo la forma de las constelaciones que un día alguien me enseñó y sé que son especiales por ese mismo hecho.
Cuando ya las he contado, memorizado y aborrecido por esa noche, cierro los ojos. Tras mis párpados los puntitos siguen, pero ya no son los mismos, ahora están en mi, a mi lado.
Empieza a llegar lo que tanto ansío durante el día, la hora de soñar con ese mundo. Podrían llamarme loca, podrían tacharme de rara, me daba igual. Con los ojos cerrados y mis pensamientos alejados empiezo a soñar...
Al principio es sólo una luz en el centro, blanca y brillante que poco a poco crece, baila en las tinieblas. Me acerco y empiezo a descubrir un prado verde con florecitas de colores que se abren a mi paso y que juegan con mis pies descalzos. No tardo mucho en ver la cascada y los árboles, no he visto que hay tras las montañas ni las nubes, tampoco me importa. Tengo la loca teoría de que son más mundos de personas ajenas, pero si ellos son como yo no querrán que les invada alguien que no conocen, así que me quedo allí, a orillas del lago de agua helada y pura donde puedo verme los ojos y ya no son los mismos tristes que tenía esa mañana, son nuevos, de una chica nueva, o tal vez la real, no lo sé... A mi me gustan, como todo en ese mundo.
Me tumbo y miro el cielo sin rastro de nubes salvo las que me rodean. Allí nadie me molesta ni yo molesto, soy una más. Me quedo de medio lado, con un brazo bajo mi cabeza y acarició la hierba fresca y mullida. Y ahí veo la primera señal de vida, una mariposa que se posa en mi mejilla. Sus patitas me hacen cosquillas, sus alas acarician mis pómulos como si fueran pestañas de algodón, largas y brillantes. Cerró los ojos y sonrío porque mientras en el mundo real no soy nadie aquí lo soy todo, en mi mundo privado, el mundo de mis sueños.
martes, 26 de agosto de 2014
Relato: Flor de Luna.
La luna empezaba a emerger por el horizonte. Esa noche brillaba más que ninguna otra y dejaba que sus rayos plateados iluminaran todo lo que estuviera a su alcance, a su paso. Los sonidos de la naturaleza eran como los de otras noches, sonidos que se trasformaban en murmullos de viento e insectos con su peculiar música nocturna.
El bosque vibraba de vida por los cuatro costados, los arboles usaban su respiración para poder sirviendo de refugio y alimento, los animales salían a buscar una presa para poder alimentar a los suyos y todo estaba sumido en la más perfecta armonía. Era una gran cadena, un ciclo que siempre se repetía noche tras noche. Pero esa era especial, esa era la noche en la que todos estarían en silencio, en la que dejarían de respirar por un tiempo limitado para ver el gran acontecimiento.
La luna ya se alzaba en el cielo como único astro con luz pues eclipsaba todas las estrellas diminutas que se intentaban hacer un hueco en la bóveda celeste que cubría todo el mundo. Poco a poco el sonido disminuyó tanto que desapareció. Todos miraron hacia arriba, hacia la luna llena que dejaba que un tímido rayo cayera entre las hojas de un gran árbol hasta llegar al suelo e iluminar la nueva vida.
Todos se reunieron en el claro de luz de luna, todos los animales fueron para ver un milagro. Los árboles inclinaron sus ramas para acercarse y ver. Se formó una red que ocupaba todo el bosque para que cualquier ser fuera capaz de ver aunque estuviera lejos, solo tenían que ser pacientes para ver lo que ocurría.
La lisa tierra empezó a abombarse lentamente, como si algo quisiera partirla en dos. Una pequeña semilla creció buscando los rayos de su madre, la luna. Fueron pacientes mientras las hojas se fueron abriendo, fueron estirando sus ramitas para formar lo que hoy en día es la flor de la luna, la criatura más bella y difícil de encontrar por su misterio. Una flor con pétalos plateados, espinas y luz, luz que almacenaba del astro solar que intentaba quemarla todas las mañanas.
Pero ahí no acababa todo, la flor fue creciendo, fue aumentando lentamente y se convirtió en el faro del bosque, en su protector y lo que hacía que todos pudieran sobrevivir. Cada vida quedó ligada a su tallo, cada gota de rocío servía de alimento a todos los que estaban allí y a cambio solo debía ser protegida porque si alguien osara cogerla todos morirían sin ningún aviso previo, la vida del bosque se acabaría.
Todos pensaban que estaban bien, que no había ningún ser que pudiera hacerles eso pues ellos estaban conectados entre si por los lazos invisibles nutridos por una flor plateada. Así que solo la cuidaban de extraños a su bosque, solo la cuidaban los días de tormenta que podía sufrir alguna herida que hiciera peligrar la vida de los demás.
Pero la naturaleza se fió de los animales, complejos seres que solo deseaban vivir en paz. Creyó que nadie podía ser tan despiadado para hacer algo así. Pero se equivocaron.
Un solo ser es capaz de romper toda la armonía que se había creado en la noche de luna llena. Un ser que solo pensaba en si mismo, en ser el mejor de todos, en conquistar cualquier porción de mar, cielo y tierra. Un ser sin escrúpulos que hoy día sigue siendo el peor enemigo de su propio mundo y que siempre lo será hasta que acabe con él por su afán de destruir lo que no es suyo y no pensar en las consecuencias.
lunes, 21 de julio de 2014
Relato: Rosa.
Ella iba por el prado, escondido del mundo, lejos de la humanidad. Sabía que el día que fuera descubierto su secreto se iría para siempre. Por eso disfrutaba todo lo posible de la experiencia.
Las briznas de las hojas rozaban sus piernas desnudas, los zapatos manchaban su vestido pues los llevaba en la mano a la altura del muslo. Su pelo se iluminaba del color de la miel oscura con los rayos del gran astro de los cielos como si este mismo lo adorara. Caminaba sin fijarse en los animales que salían a su encuentro para admirar su belleza, tan pura como el agua congelada de la cumbre de una montaña.
Esa tarde sería la última escondida, la última sin compañía en ese mundo que atesoraba como suyo, como si fuera la reina sin dudar. Las nubes hacían sombra a su paso refrescando la tarde de mediados de mayo, aun no hacía todo el calor propio, pero la primavera era sabia y había alzado su maga entre las plantas formando un gran abanico de color que todo el mundo podría adorar.
Ya llegando se dijo que tenía que aceptar su destino, el que todos había dicho que sería para ella no era aceptable, no era normal, ni quería serlo nunca, por eso desobedecía las normas impuestas por sus progenitores sin que estos llegaran a ser conscientes de lo que pasaba con su propia hija.
Se sentó entre las hierbas, matas de bayas, olores vivos y dulces de algunas flores. Los animales salieron a su paso agradecidos por su sola presencia. La lluvia comenzó a caer poco después como agujas afiladas que herían la nacarada piel de la joven.
Ella cerró los ojos, sus párpados cayeron y sus pestañas rozaron la parte superior de sus pómulos. Se abandonó a la sensación de la naturaleza sobre ella sin ofrecer resistencia. Una de las plantas reptó hacia ella, hacia su brazo con lentitud y sus espinas se clavaron en la piel dejando rastros de sangre. Apretó los labios y se convirtieron en una dura fina blanca sin color. Poco a poco la planta se fue introduciendo en su interior dejando a la muchacha sin su propia vida, absorbiendo su sangre como si fuera agua de vida. Sus venas se llenaron de raíces, sus pies se anclaron al suelo y se hundieron lentamente. Sus manos se alzaron por un alarido rasgado y se quedaron sobre su cuerpo antes de que los tallos finos de su interior se convirtieran en leñosos y duros. Su sangre se fue solidificando y haciendo más pesada. El agua mantenía hidratado el proceso hasta que por fin pasó,
Su cuerpo se enderezó y lentamente se puso oscuros, una forma suave y dura que se asemejaba al tronco de un pequeño arbusto. El pelo fueron las hojas que como lianas se entretejieron entre los dedos formando el follaje. Sus venas se vieron colapsadas hasta llegar al corazón. Y allí bajo el dulce latido se abrió la flor roza de su vida, su último latido que desbordó y trasformo en pétalos la sangre.
Así en medio del prado creció el rosal de la vida, sacrificio de una joven que se había entregado a su creadora la naturaleza como siempre había deseado.
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